Notas de Prensa

María Luisa Carcedo insta a no bajar la guardia en la prevención frente al VIH e Infecciones de Transmisión Sexual

  • IX Congreso Nacional sobre el Sida e ITS
  • Cada año se producen en nuestro país cerca de 3.400 nuevos diagnósticos de VIH y más del 29% de ellos se producen en personas menores de 30 años
  • Los jóvenes son también el grupo de mayor riesgo en relación con las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)
  • La ministra reitera el compromiso del Gobierno con la eliminación de todas las barreras para la prevención y tratamiento del VIH, plasmado en el Pacto Social por la No Discriminación y la Igualdad de Trato Asociada al VIH

Alicante, 3 de abril de 2019.- La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, ha instado a administraciones públicas, profesionales y sociedad civil involucrados en la respuesta a la infección por el VIH a “no bajar la guardia”.

Cada año se producen en nuestro país cerca de 3.400 nuevos diagnósticos del VIH y más del 29% de los nuevos diagnósticos se producen en personas menores de 30 años.

Los jóvenes son también el grupo más afectado por las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). En 2016 las tasas de infección gonocócica más elevadas se produjeron en el grupo de 20 a 24 años; las tasas de sífilis más altas afectaron al grupo de edad de 25 a 34 años; y el 53% de los casos de infección por Chlamydia trachomatis se produjo en mujeres de entre 25 y 34 años.

Son datos que ponen de manifiesto por qué es tan necesaria una adecuada educación sexual”, ha asegurado la ministra en su intervención en el XIX Congreso Nacional sobre el Sida e Infecciones de Transmisión Sexual que se celebra en Alicante.

La población joven y adolescente, ha señalado María Luisa Carcedo, “continúa siendo un grupo clave en términos de vulnerabilidad pero también tiene el potencial para cambiar las actitudes y los comportamientos que son la base no solo de la infección por el VIH sino también de las Infecciones de Transmisión Sexual”.

La ministra ha recordado que la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, insta a que los poderes públicos en el desarrollo de sus políticas sanitarias, educativas y sociales, garanticen la información y la educación afectivo-sexual y reproductiva en los contenidos formales del sistema educativo.

No se trata de regresar al pánico como opción”, ha trasladado María Luisa Carcedo. “Se trata de concienciar de que la prevención sigue tan vigente como cuando hace casi 40 años se detectó el primer caso”.

La ministra ha abogado por “la necesaria revitalización” de la Estrategia de Salud Sexual que el Consejo Territorial del Sistema Nacional de Salud aprobó en 2010 “y que está impulsando el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social”.

Durante su intervención, la ministra ha reiterado el compromiso del Gobierno con la eliminación del estigma y la discriminación “y construir esos entornos que favorezcan la igualdad de trato y de oportunidades de todas las personas”.

Un compromiso que ya quedó plasmado en el Pacto Social por la No Discriminación y la Igualdad de Trato Asociada al VIH, presentado el pasado 27 de noviembre por la ministra Carcedo y el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska.

Precisamente, horas antes de su intervención en el XIX Congreso Nacional sobre el Sida e ITS tuvo lugar la primera reunión del Comité de desarrollo y seguimiento del Pacto Social. “Ello pone de manifiesto la prioridad que le hemos dado y el compromiso para la acción del conjunto de personas que lo han venido impulsando desde hace años”.

La ministra ha mencionado el lema del Congreso, “Más allá del VIH, construyendo futuro” para situarse ante “un horizonte de acción”. “Una acción para mejorar la calidad de vida de las personas que viven con VIH y asegurar el ejercicio de sus derechos combatiendo la discriminación y actuando para una igualdad efectiva de trato en nuestra sociedad”.

María Luisa Carcedo ha apelado a la “necesidad de coordinación” entre administraciones públicas, la academia y la investigación, profesionales de la salud y otras disciplinas involucrados en la respuesta a la infección por el VIH y el sida, “y por supuesto, con las personas que conviven con la infección, los agentes sociales y la sociedad civil”.