Registro “OHSCAR”.

“OHSCAR” es un acrónimo de “Out-of-Hospital Spanish Cardiac Arrest registry”, que significa Registro Español de Parada Cardiaca Extrahospitalaria. Si hasta 2014 participaban en el registro todas las comunidades autónomas, en el corte de 2017-2018 no ofrecieron datos Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria y Murcia, lo que ofrece una incompleta (y no buscada) perspectiva. La incidencia del registro fue de un 18,6% de casos por cada 10.000 habitantes en el corte 2013-2014, y de un 23,3% por cada 10.000 habitantes en el corte 2017-2018. En este último corte, la mayor incidencia en ese mismo rango poblacional fue en La Rioja con el 53%.

Si no tenemos datos en salud, no se sabe lo que estamos haciendo. Por ello, en esta sesión, se ofrecieron datos concretos sobre el periodo 2017-2018. De los pacientes con seguimiento hospitalario realizado (5.262), fueron trasladados al hospital un 35,6%. De estos, el 92,9% tenía pulso espontáneo (1.739), el 4,2% llegó con reanimación cardiopulmonar (RCP) en curso con ROSC (retorno de la circulación espontánea), y el 2,9% con RCP en curso sin ROSC. De los que tenían pulso, el 38,1% sobrevivió al alta. Los atendidos fueron mayoritariamente hombres (70,9%), con media de edad de 64,2 años (63,1 en hombres y 66,8 en mujeres). El principal motivo de la llamada para la intervención fue el de persona inconsciente o la sospecha de parada cardiorrespiratoria (PCR) en un 68,68%.

El lugar de la parada fue el domicilio en un 60,2% de los casos, lo cual siempre es un problema añadido. Sí fue positivo que el 77,8% de las paradas fueron presenciadas por alguien (en el 66,1% fue un ciudadano no sanitario; en el 14,9% fue el equipo de emergencias). La etiología fue mayoritariamente médica (90,2%), seguida a continuación por el trauma (4,6%). El ritmo inicial de la parada fue desfibrilable en un 22,8%. Se produjo asistencia telefónica en un 16,1% de los casos (puede parecer una cifra modesta pero antes no existía el servicio) y no hubo Soporte Vital Previo en un 47,1%. En los que sí hubo SVP, predominó el del testigo (51,7%), seguido del de personal sanitario no de Emergencias (30,4%). En cuanto al tiempo entre la llamada y la llegada de los equipos de Emergencias, la media fue de 13 minutos. Concretando, por debajo de los 8 minutos recomendados hubo un 23,6% de intervenciones. Por eso, la implicación y formación de los ciudadanos es crucial.

La desfibrilación previa la realizó el primer interviniente en un 56% de los casos. Los resultados tras la reanimación derivan a un 64,4% de éxitus in situ (de los que el 60,6% no recupera el pulso y un 3,8% recupera el pulso pero fallece) y un 31,5% de ROSC y un 1,2%. Por resumir, la situación al alta refleja un 10,9% de supervivencia en la categoría de escala neurológica cerebral CPC1-2 (vida normal - moderada discapacidad). Por subgrupos de casos, la supervivencia en esa misma categoría es de un 21,9% en cuanto a paradas presenciadas por los equipos de Emergencias, un 30,9% en paradas presenciadas con ritmo inicial desfibrilable, un 3,7% en paradas presenciadas con ritmo inicial no desfibrilable y apenas un 2,5% en paradas no presenciadas con ritmo inicial no desfibrilable.

Como conclusión, Rosell apuntó la necesidad (y dificultad) de disponer de datos de la vida real para una formación fiable y actualizada sobre la atención a la PCR extrahospitalaria en España, que aún deben mejorarse aspectos del Informe OHSCAR en los primeros eslabones de la cadena de supervivencia), y que es necesario una estrategia global de atención a la PCR extrahospitalaria con las adaptaciones locales necesarias.

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